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Ver con seriedad las eventuales alianzas PAN-PRD | Ver con seriedad las eventuales alianzas PAN-PRD |
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Editorial En Durango ya se instrumentó la primera e impensable alianza entre el albiazul y el sol azteca para, entre los dos, alcanzar el propósito común de arrebatarle al PRI el palacio gubernamental. Estas coaliciones están siendo criticadas por “aberrantes” y “antinaturales” desde el tricolor, pero digan o que sea, estas cosas suceden en las democracias de todo el mundo. Y lo que verdaderamente sorprende es que el PAN y el PRD se hayan aliado para empujar la candidatura del apenas expriísta José Rosas Aispuro Torres, quien desde hace buen rato había luchado por obtener la postulación priísta para ese cargo. El PRI aún no postula a su candidato, pero de entrada, Aispuro fue vetado por el gobernador saliente, y bueno, ahora tanto él como su partido enfrentan la tesitura de que sumando votos albiazules y solaztequistas el tricolor pierda esa posición que detenta desde 1929. Ganen o no en Durango y en las otras tres entidades que parece el PAN y el PRD irán en alianza para las gubernaturas, un hecho de estadísticas electorales es incuestionable. Si esta alianza se hubiese dado ya en las gubernaturas y alcaldías disputadas en los primeros tres años del sexenio calderonista, el PRI no llevaría la marcha de vencedor que ahora le permite sentir que Los Pinos volverán a sus manos. El PRI puede criticar la alianza de estos partidos contrarios, pero debe recordar que él mismo se ha beneficiado, y en serio, de su coalición permanente con el PVEM, que le ha venido aportando porcentajes de votos que van desde 4, 6, 8 ó 10%, con los cuales ha venido ganando en las entidades este trienio, y sobre todo, logró la mayoría calificada en San Lázaro a partir que los verdes alcanzaron el insólito porcentaje del 10% de los votos. Para aterrizar y sintetizar con un solo ejemplo el tema de Tabasco en cuanto a su situación frente una eventual coalición en el 2012, sólo recuérdese que en el 2000, Andrade sacó apena 8 mil votos arriba de Ojeda; de haberse coaligado el PAN y el PRD, el hotelero ya hubiera sido gobernador con los 80 mil votos más que le hubiera sumado José Antonio de la Vega. Y en el 2006, de haberse sumado el PAN al PRD, con los 30 mil votos que metió Juan Cáceres, el popular químico sólo hubiera ganado por 40 mil votos y no por los 70 mil. Así pues, si el PRI quiere salir avante en tres años necesita un candidato que alcance una votación tan histórica como la de Granier… o pierde. |
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