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Es tiempo de concentrarse a concluir lo iniciado y de prudencia ante nuevos proyectos Imprimir E-Mail

Don Rumores
Mauricio Rodríguez Ceballos

ImageSiempre se ha repetido la frase de Winston Churchill en el sentido de que en la democracia se debe gobernar “no pensando en la siguiente elección, sino en la siguiente generación”. Esta es una sólida visión que debe tener todo hombre de Estado, aunque a menudo la realidad impide que se actúe con esta perspectiva. En Tabasco, desde el arranque de su gobierno, Granier ha impulsado proyectos de gran aliento acorde a su propuesta electoral de transformar en 6 años la vida económica y social de su estado.

Sin embargo, la inesperada cadena de eventos inéditos que caracterizaron su primer trienio le impidieron concentrarse en las grandes propuestas ya contenidas en el PLED; más aún, las circunstancias lo obligaron a plantear y arrancar otros proyectos para enfrentar los estragos causados por las inundaciones que le costaron al estado el 33% de su riqueza general, conocida como PIB. Sin duda que esos eventos trastocaron los proyectos de gran visión y debieron remplazarse por otros de enorme importancia y dimensión, pero que no eran los originales. Sin duda, el Plan Hídrico de Tabasco, como respuesta a los desastres acuáticos de los últimos tres años, es una acción gubernamental que se pospuso irresponsablemente y le tocó al químico no sólo concebirlo y diseñarlo, sino también luchar por hacerlo realidad.

Han sido tres años con horas-semanas-meses que este gobierno ha dedicado al tema directo de las aguas y a restituir el patrimonio, así como pérdidas en los negocios que generaban ingresos al erario por medio de impuestos, empleos y estabilidad social. Si bien tan malhadadas circunstancias obligaron a todo un gobierno poner su atención en el tema hídrico, robándole tiempo al tiempo, el químico ha venido impulsando otras ideas y proyectos de gran aliento y con sentido histórico, no pensando en la siguiente elección sino las generaciones futuras. Entre ellos podemos mencionar la conclusión de la carretera El Ceibo-Lagunitas, en Guatemala; el notable avance en el proyecto para tender la indispensable línea férrea Chontalpa-Dos Bocas; el llamado corredor industrial de Cunduacán que tiene como centro de gravedad ese gran puerto; la planta petroquímica que nos ofreció Pemex con Reyes Heroles; y desde luego, el interés de convertir a Tabasco en un gran centro de atracción para las inversiones productivas, lo cual se vio entorpecido por la imagen negativa que nos hizo en el mundo la gran inundación, la influenza y la inseguridad que aún sigue quitando el sueño a todos.

Ya terminó enero, caminamos en el corto tramo que es febrero, el PLED se ha rediseñado, el organigrama gubernamental registrará un ajuste, todo lo cual seguramente traerá más eficiencia en el accionar del gobierno. Sin embargo, ya el problema no es tanto la reorganización interna del aparato gubernamental o el cambio de funcionarios, sino que el tiempo se metió; y todo lo que se plantee tendrá que concluirse antes del 31 de diciembre del 2012. Ya no es un asunto de voluntad política, que siempre Granier la ha tenido; ya no es un asunto de trabajar porque vaya que el químico se ha esforzado más allá de lo humano; es un problema de plazos no sólo fijos, sino muy cortos.

Por lo tanto, deben priorizarse los proyectos que están en marcha y son tan necesarios y urgentes como el Plan Hídrico; y en consecuencia, hacia ellos dirigir no sólo tiempo y supervisión, sino también esfuerzos para que la federación cumpla a lo que le corresponde para culminarlos con éxito. Así pues, haciendo un intento de síntesis, la administración debe concentrarse en terminar el plan hídrico; en reconstruir toda la red carretera y de puentes que dañó el agua y que al mismo tiempo significan infraestructura para el desarrollo económico; en darle a Villahermosa un aspecto de capital moderna ya que es una ciudad que Tabasco no merece. Desde luego, también se tiene que seguir empujando el gran programa de nuevos espacios para la educación en todos los niveles; para abrir nuevos y mejores hospitales; atender lo económico para impulsar el rescate de un campo que las crecientes han regresionado a lo primitivo; para  promover más inversiones privadas; y para mejorar los servicios públicos de agua, drenaje, electricidad y equipamiento urbano tanto en Villahermosa como en las demás cabeceras municipales. Con ésto, Granier le habrá cumplido a los tabasqueños no obstante que sus propuestas iniciales hubieron de ser sustituidas por otras no sólo igual de importantes sino también de gran urgencia.

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