CON mucho esfuerzo, las áreas de planeación del gobierno evaluaron indicadores y reordenaron prioridades gubernamentales con el objetivo de actualizar el Plan Estatal de Desarrollo a las nuevas realidades políticas y económicas del país y del estado.
EL OBJETIVO final de los planeadores del gobierno era y es que, una vez ajustado el Pled a mitad de sexenio, el gobierno estatal mantenga un rumbo muy definido en los dos años y medio que restan, para que los recursos públicos sean destinados a la obra pública y acciones con mayor impacto social.
EL PROBLEMA es que los primeros que están desatendiendo esta visión de largo de plazo del Pled son los mismos secretarios y directores de descentralizadas del gobierno estatal, ya que omiten las directrices de este documento, y prefieren atender agendas personales y políticas.
SALVO ciertos colaboradores que procuran en todo momento revisar cotidianamente el Pled para priorizar el destino del presupuesto, la mayoría gasta dinero en lo que se les ocurre o en precampañas electorales, lo cual evidentemente genera que la acción general de gobierno se perciba como dispersa y hasta caótica.
POR EJEMPLO, pocas dependencias están atendiendo con interés la problemática hídrica del estado, una de las prioridades del Pled, dejándole toda la bronca a la SAOP y a Protección Civil, cuando otras secretarías estatales con gran presupuesto, como Salud y Educación, así como la Comesfor, también deberían aportar ayuda y recursos desde su campo de acción.
IGUALMENTE, aunque es enorme el problema medioambiental en Tabasco por las severas afectaciones de la extracción de crudo, y aunque sea una prioridad del Pled establecer un nuevo trato con Pemex, sencillamente la Sernapam está perdida en el limbo, es más ineficaz que la Cimades, y todo porque Silvia Whizar sólo está preocupada por apoyar a líderes que puedan ser candidatos en 2012.
PEOR están los alcaldes priístas, que como no tienen que seguir necesariamente los objetivos del Pled aunque moralmente deberían hacerlo, gastan dinero en las peores ocurrencias posibles, aún y que ello afecte negativamente la imagen del gobierno estatal por ser del mismo partido.
PARA los alcaldes, lo único que importa es que estén bien posicionados en el 2012 para saltar a otro cargo de elección popular; no les importa el Pled, menos los objetivos finales del gobierno de Granier, y si bien consideran al químico como su actual líder partidista, esgrimen que como son autónomos pueden hacer lo que les plazca.
SI NO se cumple el Pled porque secretarios, directores y alcaldes priístas están obsesionados con sus respectivos proyectos políticos, Granier será el principal perjudicado, porque al final de su sexenio, no podrá decirle al pueblo que las metas que trazó el 1 de enero del 2006 fueron cumplidas en tiempo y forma.
POR ESO en algunas democracias se impone un "jefe de gabinete", para precisamente mantener a raya a los secretarios y directores y limitar sus ambiciones personales, porque sucede que si no hay quién ponga orden en la casa, la obra de gobierno se difumina entre las ambiciones y choque de intereses.
ASÍ LAS cosas, vale la pena que el químico exija pero ya a sus secretarios y directores que no desatiendan al Pled, sino al contrario, lo prioricen; e incluso, si es necesario, que nombre a un jefe de gabinete con poder para que se les recuerde con firmeza a los colaboradores granieristas que antes de los proyectos personales, está trabajar por Tabasco.