EN LAS últimas semanas, las clases política priísta y perredista están pasando por momentos claves de definición respecto a sus prospectos más viables en la carrera gubernamental, con lo cual se empieza a pintar una línea muy clara en los bandos que, probablemente, compitan por La Quinta en el 2012.
EN EL caso del PRD, todo indica que después del aniversario de ese partido, Javier May y el propio López Obrador decidieron entregarle la estafeta del partido, y prácticamente la candidatura gubernamental, al senador Arturo Núñez, quién hasta ese momento había navegado en una gran indefinición entre las tribus del sol azteca en Tabasco.
ANTES de esta definición se hablaba de que habían 4 ó 5 aspirantes perredistas a La Quinta, entre Rosalinda, Adán Augusto, el propio Javier May, Octavio Romero y obviamente Núñez; pero ahora, sólo hay un personaje en el PRD, que es apoyado al cien por su dirigencia: Arturo.
NO ES casualidad que haya sido Núñez quien, una vez acordado con May y AMLO que él sería el precandidato de línea, lanzara una gran campaña de desprestigio en las redes sociales contra el gobernador, y ahora esté detrás de las mini marchas que buscan únicamente levantar mediáticamente al senador.
TAMPOCO es coincidencia que a Arturo se le cedan innumerables minutos en medios electrónicos para criticar al gobierno, al gobernador y a sus colaboradores, y que sea él mismo quién esté contratando a despachos en el DF especializados en guerra sucia para organizar una campaña real, no sólo virtual, de descalificaciones al gobierno, que incluye pósters, calcomanías, pines, etc.
EN EL PRD, ya no es Octavio Romero, ni Javier May, ni Sánchez Cabrales, ni Raúl Ojeda, ni Adán Augusto o Rosalinda quienes controlan al partido. No. Es el senador Arturo Núñez, y como ya está en plena campaña electoral, está movilizando al PRD con fines netamente electorales. Esta es la realidad.
EN EL PRI, aunque todavía se estaría decantando a los aspirantes a La Quinta, es innegable que empiezan a darse definiciones en torno al titular de Gobierno, Humberto Mayans, a quien priístas y opositores ven como el precandidato con mayores tablas y capacidad para enfrentar a una oposición que va por todo en el 2012, y a la que sólo puede derrotarla un político de altos vuelos.
AUNQUE Mayans no esté en formal precampaña, como sí lo está Núñez, Humberto entiende que la mejor plataforma del PRI para el 2012 es un químico Granier fortalecido, y es por ello que lo está defendiendo a capa y espada cuando y cuánto sea necesario, como lo demostró ayer, siendo el primero que una vez más dio la cara para responder por su jefe ante descalificaciones excesivas que le vienen haciendo algunos medios y opositores.
A DIFERENCIA de otros aspirantes, que cuando han defendido al químico lo hacen obligadamente y de manera muy cuidadosa para no pisar callos, Humberto ha sido, y fue ayer, claro, directo y contundente, no dejando vaguedad en señalar quiénes están detrás de la campaña antigranierista desatada tanto en redes sociales como en algunos medios electrónicos.
EN CIERTAS ocasiones, ya otros priístas y algunos aspirantes han defendido a Granier, pero sólo cuando Humberto lo hace es cuando la sociedad y la clase política priísta y opositora toman muy en serio el posicionamiento de todo el gobierno, así como las consecuencias que puedan tener sus actos antigobiernistas en el terreno de las ideas y de la fortaleza política.
ASÍ LAS cosas, puede observarse nítidamente que de cara al proceso que culminará en la sucesión gubernamental, las más importantes personalidades de la oposición y del gobierno priísta están no sólo definiendo el papel que habrán de jugar, sino también mostrando sin dejar espacios a la especulación sus armas políticas y discursivas, de manera que ayer se puede considerar el día en que arrancó de verdad la lucha por gobernar Tabasco el próximo sexenio